Estalla Oriente Próximo

Publicado en El País

Mientras no se resuelva el problema de Palestina, que tenga su Estado, no habrá paz allí. Israel produce una ocupación militar de Palestina, manda a guetos a sus nacionales. No se me va de la memoria lo que dijo un intelectual judío, Leibovitz, sobre el carácter judionazi de su Ejército, de las reacciones de su Ejército; y no se va de mi memoria el dolor que produce ver niños a los que rompían los huesos de las manos, con martillos, en el curso de la primera Intifada. Cuando digo que las víctimas, con las que todos nos solidarizamos, no pueden hacer de verdugos y llamo la atención sobre ese carácter de la reacción militar israelí, siempre oigo voces -"ya está de nuevo el Saramago ese"-, pero lo que digo es la verdad, tiene que ver con los hechos...
Ojalá los organismos internacionales comprendan esto de una puta vez: mientras eso no se resuelva, Israel siempre se sentirá amenazado, y responderá con la agresividad que muestra su Ejército, el más poderoso de la región. Algún signo positivo he visto últimamente: la posible alianza de Al Fatah con Hamás para gobernar.

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3 comentarios:

esteban dijo...

Señor Saramago:

Me gustaría lograr su simpatía. Ahora que usted ha declarado que “los judios ya no merecen simpatía por lo que les pasó”, me pregunto como puedo hacer para lograr nuevamente su agrado. Qué puedo hacer señor Saramago. Me pregunto si mis hijas, medio judias ellas, tienen al menos la mitad de su simpatía. O si mi sobrina nieta, que solo tiene un 38 % de sangre judía merece o no su simpatía, Don Saramago. Que le digo a mi mamá, señor. Ella es 100% judía: 100% culpable, por lo tanto. Que mala eres mamá. Tu padre, ese socialista rumano, sastre, ya sabía yo que en algo raro andaba: era judío. Comía semillas de girasol, leia diarios en yddish, no pronunciaba bien el español: era culpable. Pero, al menos, gozaba aún de la simpatía condicional de Saramago: estaba en los años de gracia, en los sesenta años de gracia que los judios consiguieron merced a los seis millones de muertos, desde 1940 al 2000. Cada millon de judios asesinados sirvió para sumar diez años de credito.
Pero se acabó el credito: game over. Ya no merecemos su simpatía, má, ni la del resto de la Humanidad. Ahora lo dice un premio Nobel.

Se que somos culpables, porque Usted dice: “YA no merecen simpatía, me agotaron, se me acabó la paciencia; en su momento, se la ganaron porque les pasó algo muy malo, pero no abusen de mi paciencia.YA no los soporto más, YA no merecen mi simpatía. Eran simpáticos porque fueron víctimas. Si no hubieran sido víctimas, no me serían simpáticos. Si quieren seguir gozando de mi simpatía, tienen que convertirse, nuevamente en víctimas. Asi me gustan: tranquilos, amedentrados, sufrientes, pacientes, en fila hacia las duchas , asi merecen mi simpatía. Ahora, en cambio, si son prepotentes, gritones, discuten, dicen malas palabras, tienen los odios de cualquiera , votan a horrorosos politicos de derecha; si son, simplemente humanos como los griegos, nigerianos, portugueses , los tucumanos o los iraquies: ahí ya se me acaba la simpatía.”

Se que somos culpables, porque Ud.dice”lo que les pasó” a los judios. Es decir, a los judios europeos de 1940 no le”hicieron” algo terrible: algo les pasó, es decir, algo anónimo, un accidente quizás (pobre, le pasó de todo, le sucedió, tuvo un accidente, lo gasearon un poco, lo asesinaron levemente).”Algo”: no un plan premeditado, una solución final a un problema de dos mil años, abonada con miles de predicaciones dominicales, cientos de pogroms, expulsiones, discriminaciones, acusaciones, exclusiones, torturas bajo el potro de la Inquisición, humillaciones como el caso Dreyfus, durante veinte siglos, Señor Saramago.”Algo” les pasó: no tuvo obviamente nada que ver con el pueblo alemán, con alguna vieja inquina de los europeos, ni con una enfermedad de la Civilización . No, la matanza fue el extravío de un solitario loco, ayudado por el eficiente Eichmann. Sin que nadie lo supiera, de noche, en el sótano de alguna olvidada granja de Baviera, unos pocos locos mataron a seis millones de judíos (y un millon de gitanos, por añadidura).

Pero, eso es ya, Historia. Bista con esa historia:

“ los judíos arañan sin cesar su propia herida para que no deje de sangrar, para hacerla incurable, y la muestran al mundo como si se tratase de una bandera”(*)

El tema es, Sr Saramago, que quiero su simpatía, la necesito. Qué tengo que hacer: por ejemplo declarar solemnemente que no soy sionista. Más aun, declarar que voy a luchar por que se termine el Estado de Israel. Luchar por todos los medios, incluso, por qué no, cometiendo actos heroicos, como volar un ómnibus lleno de familias, o un restoran repleto de oficinistas. Eso. Dígame don Saramago, que tengo que hacer. Usted que lo tiene todo tan claro, que desde su isla maravillosa observa los males del Mundo y cavila posibles soluciones. Necesito su respuesta. Me la puede mandar por email a estebancl@hotmail.com.Gracias.

(*)Que malo es uno: podría cambiarse esta frase por- "Las madres de Plaza de Mayo arañan sin cesar su propia herida para que no deje de sangrar", con lo cual el empeño de "olvido" y "amnistía" que pregona Saramago para el Holocausto, justifica otros "olvidos", por ejemplo el de nuestro propio holocausto argentino...

Mc dijo...

Aclaración: Este blog no lo escribe José Saramago. Tal como se indica en el encabezamiento, es una simple recopilación de entrevistas, declaraciones y pequeños fragmentos de sus libros.
Desconozco si el Sr Saramago sabe de la existencia de este sitio, aunque supongo que no.

Por mi parte, ojalá, Esteban, estas reflexiones tan profundas, cargadas de sentimiento y humanidad que has plasmado lleguen a ser leídas por su destinatario y, aún más, meditadas y contestadas adecuadamente. Creo que tienes todo el derecho del mundo y el tema lo merece.

Gracias. Recibe un cordial saludo.

javier.mz@gmail.com dijo...

¿Para qué sirve la historia? ¿Por qué enseñamos a nuestros hijos las cosas que sucedieron en el pasado? ¿Por qué recaemos en el mismo error una y otra vez? Una guerra es una guerra, se mire por donde se mire, y en las guerras siempre mueren los mismos: los inocentes.

Cuando David venció a Goliat nos alegramos, porque al fin se había hecho justicia. ¿Quién nos iba a decir a nosotros que años duespués David la empredería también contra los palestinos? Eso es lo que hemos aprendido de esta historia, que por encima de la vida humana están los intereses económicos.