No tomamos decisiones, son las decisiones que nos toman a nosotros

Fragmento de Todos los nombres
(traducción libre del catalán)

En general no se dice que una decisión llega, las personas son tan celosas de su identidad, por vaga que sea, y de su autoridad, por poca que tengan, que prefieren darnos a entender que han pensado detenidamente antes de dar el último paso, que han sospesado los pros y los contras, que han valorado las posibilidades y las alternativas y que, después de un intenso trabajo mental, han tomado finalmente la decisión. Hay que decir que las cosas no han ido nunca de esta manera.... De otro modo, si insistiésemos en afirmar que somos nosotros los que tomamos nuestras decisiones, habríamos de comenzar por dilucidar, por discernir, por distinguir, quién es, dentro de nosotros, aquel que ha tomado la decisión de aquel que después la cumplirá, operación imposible como no hay otra. En rigor, no tomamos decisiones, son las decisiones que nos toman a nosotros.