Padres e hijos, un guerra sin final

Fragmento de El Evangelio según Jesucristo
(traducción libre del catalán)

Veni, vidi, vici, así lo proclamó Julio César en sus momentos de gloria y después pasó lo que pasó, que acabó muriendo a manos de su propio hijo, sin otra disculpa para éste que el hecho de ser adoptivo i nada más. Viene de lejos y promete no tener final la guerra entre padres e hijos, la herencia de las culpas, el rechazo de la sangre, el sacrificio de la inocencia.