Abrir los ojos, una obligación

Publicado en Librínsula

¿Cómo es posible contemplar la injusticia, la miseria, el dolor sin sentir la obligación moral de transformar eso que estamos contemplando? Cuando observamos a nuestro alrededor vemos que las cosas no funcionan bien: se gastan cifras exorbitantes en mandar un aparato a explorar Marte mientras cientos de miles de personas no tienen para alimentarse. Por un cierto automatismo verbal y mental hablamos de democracia cuando en realidad de ella no nos queda mucho más que un conjunto de ritos, de gestos repetidos mecánicamente. Los hombres, y los intelectuales en tanto ciudadanos, tenemos la obligación de abrir los ojos.

9 comentarios:

monica dijo...

gracias por hacer que algunas personas no sintamos que estamos locos...hoy en dia las palabras etica o moral,parecen de otro planeta...

emartiu dijo...

Gracias por recordarnos que no podemos mantenernos al margen..

emartiu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ARA dijo...

La moral y los comentarios cada uno somos lo que somos, yo soy una simple inmoral en este mundo, seamos lo que queremos ser. Seamos grandiosos, unisonos es lo unico que nos hace falta

ARA dijo...

Quien da, quien toma..... , pensar. No tengo titulos, no tengo nada, pero se que tengo gente, que me quiere, que me ama, que esperra siempre mas de mi...., yo tengo 40 , que les puedo dar, quisiera darles una revolucion, quisiera darles mucho, .....¡QUIEN ME LOS DA, O SE LOS DA A ELLOS

ARA dijo...

quiero cambiar todo, desde mi mundo, comprendo que todo el mundo no soy yo, yo naci para algo, pero todavia soy una mota, en ayuda, en vida, en compresion, dimelo necesito estar aqui

Luciana dijo...

Pensamos igual!!!! Siempre me pregunté para qué los viajes espaciales? Quieren conquistar otros mundos y ni siquiera pueden con este??????
Lamento mucho la pérdida de José Saramago

Carlos Tovar dijo...

Muchas cosas e descubierto en mi vida y en mi alrededor..gracias a palabras como la de Don Jose Saramago.

Unknown dijo...

Si ya creemos que los tenemos bien abiertos, no esta demás abrírselos a otros que quieran. Como tal vez lo hizo Saramago y también otros.